Introducción
El matrimonio es algo muy hermoso que Dios creó, y es uno de los sacramentos de la iglesia. Por lo tanto, se le debe prestar mucha atención por el significado que tiene dentro de la sociedad. Se ha dicho en muchas ocasiones que los matrimonios sanos constituyen familias sanas, y las familias sanas constituyen una sociedad saludable. Y si hay salud en la familia, por consiguiente, habrá salud en la iglesia. Sin embargo, el matrimonio requiere trabajo para mantenerlo vivo y saludable. Si los cónyuges no están dispuestos a trabajar en su matrimonio, de poco sirven todos los esfuerzos que haga la iglesia para sostenerlos. Las personas más interesadas en el bienestar de la pareja deben ser las mismas parejas.
El matrimonio vive bajo constante amenaza y está siendo atacado con el fin de destruirlo. Sin embargo, el pensamiento original de Dios desde la creación del matrimonio fue que los cónyuges estuvieran juntos para siempre. Pero ¿qué es lo que ha pasado a través de los años? El matrimonio ha sido sacudido por las diferentes corrientes religiosas, filosóficas y culturales de todos los tiempos, y ha llegado a una decadencia de la que no ha podido levantarse. Esto, sin mencionar el ataque de Satanás para destruir la obra de Dios. Es por eso que el matrimonio, poco a poco, ha ido perdiendo su integridad y propósito.
Las encuestas han encontrado que Estados Unidos encabeza la lista de los países con la mayor tasa de divorcios. Diversos estudios sobre los divorcios en ese país reflejan que aproximadamente entre el 40 % y el 50 % de los matrimonios terminan en divorcio. En realidad, esto significa que de cada dos matrimonios que comienzan, uno termina mal. La noticia más impactante es que, según encuestas recientes, la tasa de divorcios seguirá aumentando. Actualmente hay 20 millones de personas divorciadas en Estados Unidos. Y si continúa esta tendencia, el país mantendrá el primer lugar en los próximos años. De acuerdo con los sondeos, el 41 % de todos los matrimonios en primeras nupcias termina en divorcio. Esta cifra se eleva al 60 % en segundas nupcias y al 73 % en terceras.
Las estadísticas también revelan que el dinero es la razón más común de divorcio, seguido de la infidelidad. Le siguen la falta de comunicación, los malentendidos, las diferencias laborales, el comportamiento abusivo, las expectativas fallidas, la incompatibilidad sexual, las adicciones, entre otras causas.
Lo peor es que esto también está ocurriendo en la iglesia. Hoy, como nunca antes, se está viendo el divorcio en nuestras congregaciones, y parece que se está volviendo cada vez más común. Es por eso que debemos prestar mucha atención a este problema. Espero que este libro le permita mirarse como en un espejo: que pueda reconocer las virtudes que tiene como pareja, pero también aquellas áreas en las que necesita trabajar.
El libro Un matrimonio sano y feliz tiene como objetivo presentar al lector una perspectiva cristiana sobre el matrimonio y un enfoque preventivo, precisamente para evitar que los matrimonios tengan que atravesar por los diversos problemas que llevan a su destrucción.
En el primer capítulo se trata sobre la gran bendición del matrimonio. En él se hace hincapié en la diferencia que existe entre una persona soltera y una persona casada. Además, el lector aprenderá sobre los beneficios de estar casado y las desventajas de no estarlo. También se enfatiza la importancia de entender el matrimonio para poder vivirlo mejor.
En el segundo capítulo se enfatiza la creación y el propósito del matrimonio. Se explican las bases teológicas de su formación, cómo Dios lo estableció del polvo de la tierra. Asimismo, se detallan los propósitos del Creador, que incluyen el acompañamiento, la colaboración, la unión y comunión, la formación de la familia y la continuación de la raza humana.
En el tercer capítulo se aborda un tema fundamental en nuestro tiempo: la naturaleza del matrimonio, pues “varón y hembra los hizo Dios”. Se enfatizan las diferencias entre el hombre y la mujer (físicas, sexuales, emocionales y psicológicas), y se enseña cómo la pareja debe aprender a vivir con esas diferencias.
El cuarto capítulo trata sobre las cosas que dañan el matrimonio. Se enfatiza en problemas como la falta de diálogo, la falta de respeto, el egoísmo y la falta de preparación, entre otros. También se presenta un estudio sobre los celos en el matrimonio y el daño que causan en la relación.
El quinto capítulo enseña al cónyuge sobre la importancia de aprender a observar las señales en el matrimonio. Se enfatiza que cada cónyuge debe “leer” su matrimonio para conocer su estado real y trabajar en las áreas que lo necesiten.
El sexto capítulo enseña sobre la resolución de conflictos en el matrimonio. Es un capítulo fascinante, ya que explica qué son los conflictos, cuáles son sus causas y cómo solucionarlos de manera pacífica.
En el séptimo capítulo se aborda un tema muy necesario pero a menudo descuidado: la relación sexual en el matrimonio. Se explora la importancia del sexo en la pareja, sus diferentes facetas, los beneficios de una vida sexual saludable y se ofrece un estudio bíblico sobre el tema.
El octavo capítulo trata sobre la crisis en el matrimonio, específicamente el adulterio, lo terrible de esa experiencia y los daños colaterales que produce en la pareja, la familia y el ministerio.
Finalmente, en el último capítulo se presenta cómo tener un matrimonio sano y feliz. Se enseñan los pilares que sostienen el matrimonio y cómo cada uno de ellos puede marcar la diferencia: poner a Dios en primer lugar, mantener vivo el amor, la comunicación, la comprensión, la colaboración y el compromiso constante de trabajar en la relación.